lunes, 21 de septiembre de 2009

Vestigios Matrialcales en la Mujer Moderna

Vestigios Matriarcales en la Familia Moderna
(Un tópico sociológico)
Manuel C. Martínez M.
21 sep. 09
¿Se ha preguntado usted por qué el primogénito suele llevar con elevadísima frecuencia el nombre de su padre?, ¿sabía usted que la mayoría de los varones no llevan como apellido paterno el verdadero sino el que convenientemente se les dio como suyo en el seno familiar?

Con todo el merecido y moderno respeto de las damas del mundo actual y de la correcta y acertada defensa de los derechos de las féminas, hay temas que debemos abordar si queremos valorar y ubicar en su justo lugar todos los merecidos derechos de la mujer moderna.

Ocurre que durante la variante del “matrilinaje” dentro o fuera de régimen matriarcal que precedió al r. actual paternalista, la mujer incurría en prácticas poliándricas, según nos lo refieren algunos antropólogos e historiadores científicos correspondientes.

En esas circunstancias la mujer era la única que con certeza podía identificar fielmente la paternidad de cada uno de sus hijos en tiempo y lugar definidos. Ponerle John o Adán le garantizaba a la madre la identificación consanguínea más probable en correspondencia temporal con sus precedentes relaciones conceptivas.

Cuentan que Juan Vicente Gómez, un ex Presidente venezolano de la primera mitad del siglo XX, tomaba nota cada vez que practicaba relaciones íntimas con alguna “admiradora”, todo eso a los efectos de que no le “metieran gato por liebre”, con perdón de la analogía, ejemplo este que actualmente podría estarle sucediendo a un Presidente suramericano cuyo nombre omitimos por razones obvias.
En cuanto a la segunda interrogante que nos ha servido de introducción, para nadie es un secreto ni podría ocultarse del todo que buena parte de las madres y sus hijos han sufrido la llamada “paternidad irresponsable”, cuya alternativa vital (si se quiere) ha sido el paliativo y contrata de nuevas nupcias o nuevos concubinatos en general.

Dejamos a un lado los casos de infidelidad conyugal para los cuales y por supuesto hasta la misma ley reserva sus debidos controles. Sin embargo, como quiera que hoy es indiferente a los efectos sucesorales, éticos y obligacionales, es obvio que dentro o fuera del matrimonio las madres quieren lo mejor para sus hijos, razón por la cual ningún apellido más apropiado y conveniente como el del marido a quien encomiendan la crianza de sus hijos, ni nada más enorgullecedor para aquel que tener un hijo inclusive a sabiendas e independientemente de que tal hijo lleve, o no, la carga genética de un ex marido de su mujer, o la suya propia.

Digamos que las madres no han dejado jamás de llevar la voz cantante, como coloquialmente solemos decir, y a manera de importantes y necesarios vestigios matriarcales.

martes, 15 de septiembre de 2009

Autoría de la Multipolaridad Política


(Contribución a Das Kapital, de K. Marx)
Manuel C. Martínez M.
14 sep. 09
El fenómeno de la polaridad es ambivalente y bidireccional por naturaleza propia, tan así es que la misma ortodoxia marxista señalada por el propio Karl Marx indica que el modo de producción capitalista, originalmente cultivado con éxito en la Inglaterra victoriana y desde más atrás, debe explotar todo su potencial expansionista, globalista o transnacionalista, hasta que la Ley del decrecimiento tendencial de la tasa de ganancia revele a sus inversores que aquel ya no da más, ni estos tienen espacio económico hacia dónde buscar mejores rentas.
En ese sentido, los países aún no capitalizados (en barbecho) ejercen una poderosa fuerza atractiva sobre los capitales extranjeros, pero concomitante y complementariamente aquellos polarizan la atención de gobernantes ávidos de enriquecimiento y gloria personal.
Hasta ahora ha sido así, y los países que han repelido esa bipolaridad simplemente son marginados, bloqueados o invadidos antidiplomatidazadamente.
La idea original es que, tan pronto baja la rentabilidad en una empresa, o por causa de la acumulación de capital ocioso, como éste no halla empleo inmediato en su localidad, decide moverse hacia otro rubro u otro mercado que ofrezcan una mayor tasa. Este fenómeno se conoce como “proceso nivelador de la tasa general de ganancia”, un movimiento permanente y periódico que obliga a los capitales en funciones a la automática y forzosa e involuntaria conquista de nuevos mercados, a veloces e incesantes innovaciones mercantiles y, particularmente, a una lucha dialéctica no antagónica contra sus competidores.
El resultado de ese nomadismo industrial burgués es que el capital más perfecta y técnicamente desarrollado logra usurpar parte del plusvalor obtenido en los centros fabriles con mayor empleo de mano de obra viva y pobreza de capital “constante”. Una forma usual de explotar el trabajo asalariado propio y el de los otros empresarios rezagados en materia de rendimientos de unos medios de producción obsoletos para el capital más desarrollado.
Para que esa ley expansionista se cumpla debe darse una polaridad ejercida por mercados vírgenes o mercados sumisos, es decir, países prestos para la importación de capitales industriales, recién salidos de la oscuridad esclavista, vasalla o parafeudal. Diplomáticamente se recurre a un lobby estratégico que hace figurar el capital importado como un recurso amigo que supuestamente sólo busca ayudar a sus anfitriones. Estos abren sus puertas, el capital extranjero se instala como en su casa y hasta termina adueñándose de la voluntad e ideología de los habitantes del país receptor.
La transculturación económica burguesa prende ferazmente y el sistema logra penetrar todos sus mercados. Agotada la capacidad rentable de estos nuevos capitales, sus dueños reemprenden nuevas emigraciones, y así ortodoxamente hasta poblar todo el planeta con la venenosa semilla del burguesismo. Llegado a este fin territorial, llegaría el fin del sistema como tal ora por inanición o pérdida de polaridad, ora por un reacomodo hacia nuevas formas de explotación, respectivamente.
Por todo eso, cabe dilucidar de quién y a quiénes favorece la Unipolaridad o la Multipolaridad políticas. De entrada, todo capital resulta altamente cargado de polaridad frente a otras formas económicas alternativas. Nada más atractivo que la individualización capitalista así como la opción de pasar de asalariado a patrono. Esta polarización da origen a las mal llamadas clases medias, en Venezuela conocidas como “escualidad”.
Es la polarización de educación burguesa que ya ha sido sembrada en casi todo el globo terráqueo. En América nació con Washington, y en Suramérica con los ancestros de Bolívar y San Martín, con los de los Juárez y con todos los gobernantes venidos acá y descendientes de esa migración de la Europa del Medievo tardío en franco proceso de formación de capitales “capitalistas.
Por otra parte, la multipolaridad del momento actual es más bien una bipolaridad. Algunos países siguen atados a los carros procustianos de las potencias capitalistas convencionales como USA, Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania, España e Italia, y otros han empezado a brillar con relativa autonomía económica (caso cubano), o están siendo polarizados por las novísimas ideas socialistas del presente siglo, esas que brotan en los países del Cercano y Mesoriente, con representaciones en Eurasia y parte de África, y en el Sur y Centroamérica.
Sin embargo, es claro que al capitalismo le conviene que siga viva la multipolaridad en el sentido de que sólo así podría seguir ofreciendo ventajas comparativas durante más tiempo frente a terceros polos, máxime cuando los países que se van declarando “·socialistas” toleren y permitan y hasta alimenten la convivencia con vestigios capitalistas. De de seguir la monopolaridad burguesa, , la tasa de ganancia aceleraría ortodoxamente su agotamiento, y con ello se arribaría más antes el fin del Capitalismo Pluripolar y la plena instauración del Comunismo Unipolar.






sábado, 12 de septiembre de 2009

Marx y Bolívar, Vidas paralelas

Simón Bolívar, tan laureado, venerado, perseguido, endiosado y muy utilizado, ofrece un bajo parangón con el vilipendiado, odiado, satanizado, marginado, silenciado, tergiversado y muy poco utilizado Carlos Marx, pero ambos tienen en común “haber arado en el mar”.
Luego de lanzado al mundo el “Manifiesto Comunista” (Marzo, 1848) las enseñanzas de sus autores llevan sus buenos siglos sin ser suficientemente aplicadas. Como docentes, Marx y Engels no han tenido muchos alumnos sobresalientes, que digamos, pero a Bolívar estos le han sobrado y siguen apareciendo por toda América y más hasta allá.
Si el proyecto libertario y justiciero de este último lleva 200 años sin ser eficazmente aplicado, el de Marx parece ir por el mismo camino.
Al margen de Bolívar y de Marx, la desunión del proletariado del mundo, apenas apelotonado como aceite y vinagre por esporádicos líderes de lo más populistas o pseudomócratas continúa, sigue produciendo pobreza y desilusiones, y servir ambos de romántica esperanza con platonizada candidez también los une.
Hay muchas razones especulativas que la elucubración popular pudiera exponer para explicar por qué la generosa semilla de elevado potencial de felicidad y justicia para la humanidad ha tardado tanto tiempo para que, cual trilogía de personas fundidas en una sola, termine de unir sus lazos de “libertad, fraternidad e igualdad”.
Hay una razón de peso que podría explicar los fracasos de tantas tentativas lebertarias. Esta razón constituye el principio y objetivo básico de la obra de Marx, y en esto, la precocidad científica y premonición de éste superó en mucho el idealismo, buenas intenciones e ingenuidad del otro.
Estamos hablando de la desigualdad social que se halla pesadamente asentada en la “infraestructura” del modo de vida burgués. De perogrullo, donde halla 2 o más clases sociales, una explotada, y explotadoras las demás, no puede haber igualdad. Si el piso de una sociedad y sus fundaciones y pilares se hallan fracturados, resulta iluso erigir cualquier edificación estable para todos sus habitantes.
La sociedad donde vivimos no puede garantizar ningún tipo de igualdad social que de alguna manera merme los privilegios de sus clases de mayor poder económico, ya que eso es y sería un contrasentido.
Mientras no se admita que mejorar las condiciones de los asalariados sólo perfecciona y alarga la relación burguesa; que mientras al lado de desempleados y marginados sólo mejoran las condiciones de algunos trabajadores, entonces jamás podrá haber libertad ni fraternidad ni igualdad ni unión proletaria local, ni regional ni mucho menos mundial
Paradójicamente los trabajadores que van corriendo con mejor fortuna por equis razones políticas, familiares, ecdémicas o naturales, jamás podrán unirse al resto del proletariado rezagado. Por el contrario, ha sido comprobado que mientras mejores sean la remuneraciones laborales de muchos asalariados, estos más se alejan de su condición social originaria y pasan a engrosar las filas de la mediana burguesía. En esta, por supuesto jamás serán asimilados como tales, pero sí muy bien usados como férreas férulas contra la protesta del resto de los trabajadores. A lo sumo, terminan pareciéndose entre sí, como bien lo afirmó el escritor Leon Tolstoi.
Estos pseudoburgueses, autollamados “clase media”, terminan siendo usados como falsas pruebas vivientes de que en la sociedad capitalista se puede ascender desde el oscuro “hueco de la pobreza” a prístina la libertad de otro mundo exterior. Las mejoras salariales son el mejor mecanismo de alienación con que cuenta la burguesía para seguir alejando la completa posibilidad de unión proletaria
Por eso podemos afirmar que Marx ha arado transitoriamente en el mar esperando una unión de proletarios al margen de una generalizada y global revolución que elimine la división social clases y la figura del aslarariamiento. Allí también aró definitivamente Bolívar cuando pretendió quitar privilegios a unos para otorgárselos a otros, principalmente en aquellos tiempos de plena efervescencia del burguesismo en aquellos territorios americanos posindependendistas. El logro de igualdad entre los hombres es una utópica tarea, de partida tan árida como el mar cuando se pretenda igualar por encima lo que se halla roto por debajo.
Manuel C. Martínez M.
12/09/KK9

domingo, 30 de agosto de 2009

Diáspora Socialista
Manuel C. Martínez M.
30 ago. 09
La población judía con su carga ideológica sufrió desde siglos precristianos el denso exilio de palestinos que se conoce universalmente como “diáspora”. Esta figura demográfica por extensión alude a todo movimiento de dispersión poblacional. Tales emigraciones forzadas parecieron culminar con la concentración de judíos en una nueva Israel que después de la II Guerra Mundial partió a Palestina en los dos actuales territorios que permanecen en pugna.
Se trata de movimientos migratorio e inmigratorio que mutatis mutandis pudiéramos revertidamente asimilarlos a lo ocurrido con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Nos explicamos:
Los sentimientos ancestrales y las arraigadas convicciones ideológicorreligiosas del pueblo hebraico quedaron íntimamente ligados al territorio de la antigua Jerusalén. Todo el andamiaje de la religión cristiana que reina aún en buena parte del mundo ha girado sobre ese medoasiásiaco espacio.
<>.(sic) (Wikipedia).
Por otra parte, con la ruina de la Europa Occidental causada por los países Imperialistas de mayor poder económico (EE UU, Inglaterra, y Francia más otros aliados de menor rango bélico), sobrevino el agrupamiento o concentración socialista de muchos países. Estos se declararon anticapitalistas y asumieron el “arcoproletariado” como bandera para transitar por un modo socialista de producción rumbo a la hipotético meta del Comunismo anticlasita.
Con la despiadada, sostenida y universalizada campaña anticomunista estimulada, financiada y comandada por EE UU y apuntalada por los gobiernos de muchos países aplastado por el Imperio capitalista, ha venido surgiendo desde el año 1992, aprox., una suerte de atomización territorial de los pueblos aunados espiritualmente por un sentimiento ideológico no menos antiburgués que el asumido por los pueblos miembros de la extinta URSS.
Digamos que en la URSS muchos pueblos se hallaban socialistamente aglutinados en un mismo espacio antiimperialista con una convicción ideológica común, y ahora y desde hace un par de décadas varios países han auto emprendido una asociación ideológica en medio de una considerable dispersión territorial.
A tales consecuencias políticas doy en llamar Diáspora Socialista. Potencialmente, esta diáspora está haciendo mella en los países imperiales que antes concentraban su lucha en un territorio perfectamente deslindado en la Eurasia soviética, y no así ahora que se enfrentan a los actuales y desparramados países Socialistas del siglo XXI, como los de América del Sur , de América Media, del Norcentro africano y del Mesoriente.
Paradójicamente, la conseja cesariana del “divide y vencerás” modernamente pareciera leerse como: “Dividámonos y venceremos”, porque para los agresores no es lo mismo luchar en varios frentes que en pocos o en uno solo.

sábado, 29 de agosto de 2009

Cálculo Auténtico del Salario Diario
Manuel C. Martínez M.
27 ago. 09
En Venezuela, después del Decreto presidencial de cada año sobre “salarios mínimos” mensuales, el cálculo final de estos y de los demás sueldos y salarios responde a convenios obrero-patronales sobre la base de las diferentes especializaciones técnica y profesionalmente involucradas.

Además, luego de establecido el salario semanal y mensual, queda siempre pendiente el cálculo del salario diario a los efectos de satisfacer obligaciones contractuales previstas en el Reglamento y la Ley del trabajo, y si fuera el caso en los estatutos sindicales para los convenios pactados periódicamente.

Entre las disposiciones laborales que recoge el ordenamiento jurídico correspondiente está el pago de bonos por concepto horas extras trabajadas fuera del horario regular, el pago de sueldos y salarios de aquellos días considerados de asueto y de Fiesta Nacional, durante los cuales el trabajador no está obligado a asistir a su centro de trabajo la remuneración de las vacaciones concedidas, el reconocimiento de pagos por concepto de “prestaciones” sociales, es decir, Cesantía y Antigüedad, particularmente a los efectos de jubilaciones y/o terminaciones de contratos de trabajo.

Así, por ejemplo, actualmente se establece como sueldo semanal el resultado de multiplicar por 12 el salario mínimo (SM), y luego este resultado se divide entre 365, para finalmente multiplicarse por 7, (SM x 12 x 7/365).

Hasta allí sólo basta añadir cualquier ajuste que sea necesario por nuevas modificaciones del salario mínimo, y por la cuantía de los bonos salariales que vayan conquistando los trabajadores durante su interminable lucha sindical de todos los días.

Ahora bien, si el salario semanal (de siete (7) días) es, por ejemplo, 42 unidades dinerarias (UD), obviamente el salario diario pasa a ser 42/7 = 6 UD.

Esas 6 UD son la referencia para el pago de todos los conceptos derivados: bonos y horas extras de trabajo, días no trabajados, días de vacaciones, etc., según ya lo dijimos. Pero si el se establece como salario diario el resultado de dividir sólo por los días estrictamente trabajados durante el año, es decir haciendo a un lado los días de asueto, de vacaciones y de Fiestas Nacionales, entonces el salario diario sería mucho mayor.

Así, si el mismo salario semanal cancelado cada 7 días es 42 UD y la obligación de asistir al trabajo es de lunes a sábado, entonces el salario diario sería el resultado de dividir 42 UD entre 6 = 7.

Por tal razón, es inferible que el procedimiento empleado para el cálculo del salario diario en Venezuela ha sido lesivo para los intereses de nuestros trabajadores. Así se lo hemos hecho saber a muchos sindicalistas, lo hemos publicado por Internet, y hasta ahora no percibimos conformidad ni retroalimentación alguna de parte de ningún trabajador que se sienta lesionado, ni de ningún lector acerca de tan importante denuncia laboral.

Porque el procedimiento más favorable para el trabajador debe ser mediante el cálculo siguiente:
Se toma el SM decretado por el Estado, este se multiplica por 12 y divide estrictamente entre los días de obligatoria asistencia al trabajo. No entrarían en el cálculo los domingos ni demás días de asueto ni los feriados, tampoco entrarían los días de vacaciones concedidos y remunerados.
Una vez obtenido este nuevo salario diario podría seguirse empleando el método convencional que rige hasta ahora.

Toda esta argumentación la fundamentamos en que a ningún trabajador tiene porqué pagársele por no trabajar. Esa supuesta solidaridad patronal con sus trabajadores no habría pasado de ser más que un simple pero eficaz artilugio contable burgués para hacerle creer al trabajador que sus patronos han sido elásticos con el otorgamiento de mejoras salariales.

Con la elección del método que venimos proponiendo, cuando un trabajador trabaje sólo 6 semanales, 6 días cobrará, si no trabaja los domingos su patrono no tendrá porqué reconocérselos en el sobre de pago. Igual ocurriría con las vacaciones. Estos días son de descanso para el aparataje productivo y para el trabajador pero ningún patrono tiene porqué pagarlos. Cosas así.

martes, 25 de agosto de 2009

CAPITALISMO EXTERIOR (Imperialismo)

Manuel C. Martínez M.
18 ago. 09

El sistema capitalista adolece de dos problemas irresolubles: 1.- Su imprescindible crecimiento, y 2.- Su crecimiento está prelimitado. Digamos que este sistema alberga su propia destrucción.
Los empresarios de un país cualquiera por su cuenta y guiados por una concepción individualista del mundo han hallado fructíferas vías en las guerras y en los convenios comerciales con los demás países para la solución del primer problema. Si bien es cierto que a corto y mediano plazos han podido crecer, este crecimiento les impulsa forzosamente a la celebración de nuevos convenios, nuevas guerras y nuevos apetitos para seguir creciendo.
No en balde las relaciones diplomáticas modernas han jugado un papel trascendental que las hace imprescindibles en tiempos de paz y más aún en los de guerra.
Repasemos brevemente las características básicas del desarrollo capitalista en un país atrapado en las poderosas garras de un sistema que mientras más éxito garantiza más problemas engendra.
Los teóricos y analistas científicos del Sistema Capitalista descubrieron que la relación de empleo capitalista necesita crecer para dar empleo a la riqueza adicional derivada de sus ganancias.
Cada bolívar ahorrado obtenido a punta de la compraventa de capital transformado en mercancías requiere ser invertido en la contrata de nuevos medios de producción y de más mano de obra. Esta puede ser la misma en términos absolutos y resultar más explotada intensivamente, mejorar en cantidad o intensa e intensivamente.
La satisfacción de esa necesidad de empleo del ahorro capitalista ha traído evidentes ventajas para el país inversor, y de allí su encanto por cuento a mayor empleo de trabajadores y de materias primas, de instrumentos y afines, mayor producción de bienes, todo lo cual supondría mejor confort y mayor estabilidad para todos sus ciudadanos.
Ocurre que si el ahorro de un año, por ejemplo, no es empleado entonces perdería sentido seguir contratando ni siquiera los volúmenes previos ya que estos necesariamente arrojarán más ahorros ociosos. El negocio se vendría abajo, la economía se constreñiría y el desempleo provocaría crisis de imprevisibles consecuencias. El desempleo del ahorro nuevo provocaría desempleo del ahorro anterior, y viceversa.
Ahora bien, es fácil dar empleo al nuevo ahorro dentro del mismo país y así podría arribarse el pleno empleo. Este sería el límite de crecimiento interior para cada país, más allá del cual se hace irrenunciable la conquista del Mercado Exterior. Nace así la figura del Imperialismo capitalista.
Como quiera que los empresarios actúan anárquicamente, cada uno por su lado, la guerra intestina o competencia destructiva resulta forzosa. Sin embargo, sea quien sea el empresario vencedor, al país como un todo le resulta indiferente habida cuenta de que todo quedaría en casa.
Es un hecho que el capitalismo no garantiza paz ni estabilidad a los habitantes de un país ni siquiera en condiciones de pleno empleo si no termina colocando sus ahorros excedentarios en el exterior. Por eso los trabajadores asalariados del país imperialista optan por callar. La viabilización y realización del imperialismo supone convenios comerciales pacíficos o la imposición política y militar con desagradables consecuencias.
Ahora empezamos a comprender la importancia del “imperialismo” como solución a la limitación del mercado interior. Desde luego, para los países receptores siempre resultará halagüeño y beneficioso la recepción del ahorro exterior, la contrata de inversiones extranjeras dirigidas a mejorar el empleo interno, con todo el desangramiento que esto supone, pero ni aún así la paz comercial podrá llegar porque logrado el pleno empleo en el país amigo y diplomatizado, los nuevos ahorros pedirán nuevos mercados en nuevos ´países, y así hasta colmar el planeta de países capitalistas.
Para este hipotético momento de pleno empleo mundial ya no habrá posibilidad de expansión, el inmenso ahorro generado por todo el planeta derivará en ahorro ocioso que detendrá la inversión anterior, vendría la recesión y el desempleo se generalizará. Esto sería como una “crisis imperialista total” con sus respectivas fases largoplacistas de prosperidad, crisis, recesión y reactivación. Esto nos dice que el segundo problema es irresoluble y que el sistema capitalista no es la solución para el mercado interior ni para el Mercado Exterior.
La Frontera de la Divinidad
Manuel C. Martínez M.
25 ago. 09

Las discusiones humanas sobre “el más allá” son de vieja data. Precisamente, mientras más nos adentramos en las profundidades de los pueblos originarios y primitivos más nos encontramos con una cultura practicante de un incuestionable respeto inmaculado sobre diversas “deidades” que en común responden al conjunto de poderosas fuerzas naturales, permanentemente incomprensibles para el común de los mundanos “del más acá”.
La educación popular y universal y occidental arranca con la Edad Moderna, inspirada con los enciclopedistas del siglo XVIII de los últimos 20 siglos, a pesar de que todavía se reproducen analfabetos con variado grado de ignorancia.
A mayor número de alfabetos se ha ido gestando un mayor número de investigadores científicos, de filósofos, de escritores, de músicos, de pintores y de poetas. Los matemáticos, los geómetras, los físicos, los químicos y los biólogos han descollado en lo que podríamos llamar un acercamiento hacia la frontera de la divinidad. Su formación académica y su incursión en las leyes de la naturaleza los hace personas especiales y a quienes, aunque imperfectamente, se les puede atribuir cualidades paradivinas, también se las ha considerado personas muy peligrosas y lejos de inspirar simpatía han sido perseguidas o doblegadas.
Los casos más resonantes de opresión y severos castigos para quienes se han atrevido cruzar la frontera de la divinidad, y por esa razón han sido consideradas como muy peligrosas, son los de Sócrates, Giordano Bruno, Miguel Servet, Galileo, Mozart, Marx y todo ese cúmulo de marginados, ignorados , silenciados y excluidos a quienes los grupos de poder no les han perdonado su atrevimiento a cuestionar las reglas, los dogmas y el acervo preexistente que garantiza estabilidad para los poderosos de turno.
El desenvolvimiento de la frontera intelectiva entre el mundo meramente terrenal y el mundo divino ha sido siempre terrenalmente impuesto a conveniencia de las clases poderosas que históricamente han germinado sobre este planeta.
Los primeros poetas, los primeros pintores, los primeros geómetras y los primeros físicos, y los “profetas” en general, a quienes la historia moderna atribuye credenciales despectivas como las de brujos, supercheros, adivinos, herejes y demás descalificativos, jamás fueron bien recibidos, y en su mayoría recibieron la muerte inducida como castigo.
El sacerdocio cristiano ha jugado un papel relevante en esta criminalización contra las personas que por sus conocimientos académicos o intuitivos han identificado y señalado algunas causas físicas para muchos fenómenos físicos catalogados ex ante como coto privado de Dios, y consecuentemente su manipulación terrenal como atrevidas violaciones del poder de Dios.
La Biblia, por ejemplo, no apoya el trabajo; en el Pacto Edénico, por ejemplo, el trabajo se o considera castigo de Dios precisamente porque sólo el trabajo puede elevar al hombre hasta la frontera de la Divinidad más elevada, si por esta entendemos el cúmulo de descubrimiento de las leyes de la naturaleza.
Los grupos de poder son cuidadosos en mantener a raya a la mayoría de las personas para las que exige solamente fe a a toda prueba ya que es la única manera de que los terrenales puedan desenvolverse en armonía, y reserva castigos para los ateos e intelectuales que no se avengan sumisa y servilmente a los interés del grupo dominante.

Modernamente se inventó el Premio Nobel para premiar la sumisión de los transeúntes de la frontera de la divinidad. Albert Einstein, director y coconstructor del arma más mortífera concebida y puesta en práctica por los terrenales de todos los tiempos, fue Nobelado. El resto de los premiados han sido intelectuales e investigadores científicos de alto valor cognoscitivo que han sabido bajar la cerviz y llenarse de dólares. También la bajó el sabio Galileo a cambio de su vida.