Artículos y temas de variopintas disciplinas. Hacemos hincapié en ofrecer nuestras observaciones conceptuales sobre la presente dinámica socioeconómica mundial. Abordamos la Política como fuente de enseñanza y modelaje de nuestra conciencia social, en reemplazo de la obsoleta y convencional moral burguesa, que tanto urge a toda la parte proletaria de la sociedad. Dr. Econ. Manuel C. Martínez M.
Resulta que por fuerza del juego entre la gravedad directa y la presión atmosférica, el cuerpo en gotas sometido a caída libre termina adoptando la figura de una esfera ya que esta es la única configuración geométrica que posee radios equidistantes del núcleo o centro de la gota.
Una gota cúbica u ovoidea es inconcebible mientras el líquidose encuentre libre de fuerzas externas distintas a la gravedad y al roce atmosférico.
Entre las costumbres colectivas inducidas en/desde lasprimeras sociedades civilizadas se halla la moral. Los griegos la identificaron como ética, una suerte de normativa individualista (de cada quien) tendente a la mejor convivencia entre los ciudadanos. Esta conducta iba adquiriéndose a punta de experiencias sociales. La moral como una suerte de “sentido común”.
Modernamente, la moral se convirtió en un mecanismo político a travésdel cual los gobernantes han pretendido aplacar aunque fallidamente las desviaciones sociales, la discolidad ciudadanay someter a los “indisciplinados” o perturbadores de la paz. Se maneja la consigna de que tales acciones están reñidas con la moral imperante, y por eso a todos esos desajustados se les trata de antivalores e inmorales.
Ahora bien, es un hecho que los asuntos colectivos, la filosofía popular, la normativa y el aparataje jurídico gubernamental siempre han corrido a cargo del grupo de poder, antes esclavista, luego feudal y actualmente burgués. Toda la educación formal e informal parte del modo de pensar y de la moral practicada por el grupo dominante.
En consecuencia, una mala moral practicarían los trabajadores disconformes y protestatarios, a juicio de lo patronos y de sus gerentes gubernamentales. Una mala moral la practicarían los gobiernos que molesten los intereses del grupo económico más importante. Una mala moral practicarían los grupos políticos que critiquen al gobierno de turno.
Se pretende que los periodistas tengan una moral complaciente con el gobierno, aunque sus patronos puedan despedirlos por desobedecerlos; que los médicos sean éticos y trabajen a favor de sus pacientes sin importar su mejora económica como trabajadores que son de alto costo de formación; que los comerciantes reduzcan sus apetitos comerciales sin tocar para nada los intereses de los altos industriales; que la policía no sea corrupta, pero que viva en los mismos barriosdel lumpen hamponil; que los estudiantes guarden silencio ante la paupérrima calidad docente y bibliográfica,ante el pillaje de las inmunes autoridades rectorales universitarias, yante la corrupción del alto burócrata de turno; que el jubilado tenga una alta moral y paciencia para aceptar mora tras mora el cobro de susprestaciones y acreencias, mientras el gobierno se muestra dadivoso con vivianes disfrazados de empresarios, etc., etc.
Pero en cambio no se alude para nada el piso o plataforma donde descansa todo el aparataje económico y socialde nuestras actividades como trabajadores y asalariados; no se toca paranada elreconocimiento de que vivimos en una sociedad partida por lo menos en dos clases sociales que por naturaleza propia resultanirreconciliables entre sí; que jamás un empresario se colocará debajo de la pelleja del asalariado ni del consumidor; que jamás gobierno burgués alguno se pondrá al lado de los trabajadores, pero sí al de la clase de mayor poder.
En consecuencia, debemos tener un sentido común para entender que los asalariados son el apoyo y fuente de riqueza de los patronos; para entender que los gobiernos los representan a ellos y no al trabajador; para entender que los impuestos todos recaen en los trabajadores y los empresarios son sólo perceptores de impuestos y ganancias extraídas del trabajo asalariado; para entender que sólo un Socialismo radical podría dar cuenta del estado burgués actual, y para entender que se trata de un objetivo “colectivo” y no antojadizo de parte de líder alguno ni de ningún grupo social aislado; para entender queningún patrono por sí solo es culpable desus atropellos, que la culpa es delempresariado, de la clase empresarial y burguesa.
Debemos asumir una “moral” derivada de nuestra propia Conciencia Social”. Sólo cuando tengamos conciencia social (no individual) podremos asumir determinada moral como ciudadanos aislados frente a los demás, pero antes debemos asumir una moral colectiva proletaria para enfrentarnos al enemigo burgués como clase social.
En fin,creemos y consideramos que hablar de morales y éticas es unindicador sociológico de marcada obsolescencia. Deberíamos hablar mejor deConciencia Social.
Muy lejos de la evolución social del proletariado estuvo Karl Marx cuando creyó que el desarrollo de las Fuerzas Productivas Capitalistas se traduciría en un perfeccionamiento de la conciencia del asalariado, de tal manera que este fuera el abanderado del movimiento socialista en su lucha por mejorar su modo de vida.
Pisemos tierra: evidentemente las mejoras salariales y la elevación de la formación tecnocientífica alcanzados por los trabajadores del capitalismohan producido un poderoso movimiento clasista social reaccionario y defensivo del sistema burgués, contrario a todo conato de revolución socialista que atente contra sus comodidades actuales ya alcanzadas. Los proletarios que han adoptadouna conciencia antiburguesa siguen siendo una minoría en desventaja frente a sus propios compañeros que se agrupan en la llamada Clase Media; formar parte de esta pasa a ser la gran a meta del asalariado próspero y exitoso en su luchas académicas y culturales.
Este aburguesadotrabajador limita sus aspiraciones al logro de una vida más fácil, a laborar un menor número de horas anuales, a recibir mejores salarios y a dedicar más horasal ocio y divertimento. Suele meterse a pequeño o mediano empresario en una suerte de reforzamiento de la relaciones de explotación que observa en sus propios patronos. Hace coincidir autonomía y libertad con el ejercicio de funciones capitalistas que les permitan vivir sin trabajar a costa de nuevos y más abundantes asalariados.
Como sabemos, en esa carrera hacia el éxito burguéssólo unos cuantos salen airosos. No todos los asalariados pueden ser ejecutivos de alto rango, ni meterse a empresarios. El sistema incrementa el lumpen y reduce el número de los miembros de la Clase Media. Sabemos también que la oficialidad castrense forma parte importante de esa clase mediaaunque su trabajo se limite a la defensa armada de toda esta clase y la de la alta oligarquía capitalista. Esta función militar da estabilidad y fortaleza a los asalariados que van aburguesándose con conciencia antisocialista.
Cuando lospioneros del comunismo invitaron a la unión de “todos los proletarios del mundo” creyeron que estos eran anticapitalistas per se,e ignoraron que quienes se unirían seríanprecisamente unos asalariados para convertirse en una clase social que hoy por hoy sigue siendo la gran meta del ascenso económico para los proletarios del mundo.
Con las primeras críticas científicas que los fundadores del marxismo aplicaron al sistema capitalista apareció la teoría defensiva de éste con los mismos argumentos que hoy tratan de justificarlo. Entre estos argumentos, el “riesgo empresarial” cobrarelevante importancia.
Pero bien miradas las cosas, los estudios previos de mercado dan las alertas necesarias y oportunas para no correr riesgo alguno. Se entiende: estudios de mercados profesionales hechos por especialistas. Allá los inversionistas cicateros, ignorantes y piratas.
Por otra parte, el riesgo corrido por la inversión es una variable de valor decreciente durante el tiempo mismo de amortización. Pensemos que contablemente y durante ese intervalo el capitalista o inversor va convirtiendo su capital inicial en dinero no aplicado a la producción, digamos, recuperando su inversión. Pero, curiosamente, el inversionista sigue midiendo su tasa de ganancia anual en términos del monto de sus accionescorrespondiente a su capital inicial, con lo cual minimiza dicha tasa puesto que cualquiera que sea el monto absoluto de esas ganancias éstas deben acreditarsea la parte del capital pendiente de amortización.
Debe reconocerse que pasados los años necesarios para la plena amortización del capital inicial ya todo ese capital inicial está en caja, pero además el monto de las ganancias ya retiradas también se asimilan a reintegros de dicho capital inicial. Por esta razón los capitalistas terminan haciendo valer como capital suyo la simple condición social de patronos, los amos o los capitalistas, puesto que ya retiraron ese capital inicial y por supuesto, si a ver vamos, lo que correría riesgo de pérdidas por imprevistos es parte de esa ganancia malhabida. Recuérdese que las amortizaciones son simples recuperaciones de la parte material incorporada por desgaste de uso a las mercancías fabricadas por concepto de maquinarias e implementos varios de producción.
Por esas razones puede inferirse que el “coco” del riesgo empresarial es una figura obsoleta que sólo es válida para la fase de exploración de mercado y del correspondiente estudio que debe preceder cualquier tipo de inversión burguesa.
Estamos dirigiendo estas observaciones hacia el acervo pictórico y escultórico de los principales museos de Bellas Artes europeos, con el Louvre y los florentinos a la cabeza.
La admiración que los pueblos de América y el venezolano sienten por esas obras exóticas comienza desde la educación secundaria nacional en cuyo pénsum de estudios tiene fuerte peso el programa de Educación Artística. Esta incorporación de esta asignatura en la raíz misma de la Educación Venezolana es un recurso imperial conocido psicológicamente como efecto subliminal. Según ese programa, primero se nos imbuye y condiciona nuestra admiración hacia la producción artística europea, y mucho después se nos habla y escribe sobre la autóctona.
El punto es que en esos escenarios artísticos de vieja tradición transcultural se recoge una evidente evolución de la riqueza producida por las continuadas expropiaciones que los grandes imperios occidentales practicaron y siguen haciéndolo en el continente más tardíamente incorporado a la cartografía internacional.
Los primeros invasores más connotados, como los españoles y portugueses, así como los ingleses, holandeses y franceses, primero practicaron el saqueo en especie mediante la sustracción de ingentes masas de oro, plata y piedras preciosas. Para estos países costeros y peninsulares fue vital el aguijón de la necesidad de una ruta más corta para comerciar con el Lejano Oriente desde donde importaban mercancías de exquisito consumo: sedas, especias y demás exoticidades. En términos de propiedad privada, esa forma de apropiación por invasión original representó el abuso que les permitió a dichos intrusos erigirse progresivamente como imperios postmedievales.
Y ocurrió que con esta riqueza, hoy por hoy indiscutible y comprobadamente mal habida a todas luces, pudieron financiar y costear la producción artística que entonces estuvo muy estimulada, sobre todo en materia pictórica y retratística, en una época donde los recursos de la fotografía brillaban por su desconocimiento. Ni qué decir acerca del auge que tomó la representación en lienzo de las divinidades justamente al comienzo de la universalización de la flamante y monoteísta religión cristiana. Esta segunda etapa puede considerarse como el uso.
Y llegamos pues a la presente etapa cuando la colección y recolección de galerías de bellas artes, con ayuda de los aportes privados de familias muy enriquecidas durante la etapa imperialista, permitieron erigir los museos que bañan casi toda la "atractiva y turística ruta " geográfica de la moderna Europa.
Esta etapa actual representa el usufructo que están haciendo ahora esos países mediante la explotación de sus raídas y derruidas obras pictóricas (La Gioconda), sus deteriorados y descoloridos cacharros, sus mutilados ( Venus de Milo) y afines para que el visitante de este continente siga enriqueciendo a los mismos abusadores y usuarios de la misma riqueza origiriamente americana. Tal es la dinámica artística con sus tres principales componentes de la propiedad privada: abuso , uso y usufructo presentes en la pinacoteca, arquitectura y escultura museística europea.