jueves, 8 de marzo de 2012

El valor de cambio como movimiento energético.





La Ley de la Conservación de la Energía y el Valor de Cambio
Revolucionaria mutación de la relación Fuerza de Trabajo - Medios de producción
Manuel C. Martínez M.
08/03/2012 16:15:15
"Los valores de uso de las mercancías constituyen el material de un saber especial, de la ciencia y la rutina comerciales. Los valores de uso sólo se realizan en el uso o en el consumo. Forman la materia de la riqueza, sea cual fuere la forma social de esta. En la sociedad que debemos examinar, son al mismo tiempo los SOPORTES materiales del valor de cambio
."
Tomado de Carlos Marx, El Capital, Libro Primero, Cap. I., Subc. I. (Las altas me pertenecen)
Venimos apuntando hacia una novedosa composición orgánica del capital (v/c) y hacia el logro de una toma de conciencia general, en primer lugar, común para todos los trabajadores y consecuencialmente para patronos burgueses, que zanjaría las discriminaciones sociales vigentes basadas en el salario, en el valor de cambio, y no en el valor de uso que sería lo más acorde con la naturaleza social de la producción. Esta, como sabemos, sólo consta de recursos y bienes naturales, y de valores artificiales elaborados por los trabajadores actuando de consuno o en rigurosa complementariedad laboral, a pesar de los ingentes y bien sembrados esfuerzos burgueses puestos en práctica con la famosa "división del trabajo" smithiana que se convirtió en el artilugio burgués organizativo más eficaz para dividir al proletariado en mil pedazos y así frenar y prorrogar la unión espontánea de los proletarios del Mundo, dentro y fuera de la fábrica burguesa. La cooperación del asalariado con sus compañeros, fábrica adentro, hasta ahora ha sido impuesta contractualmente, y de allí la imperiosa necesidad histórica del aparataje estatal burgués (El Estado).
Bien, según el epígrafe, como quiera que el valor de uso sólo se realiza en el uso o en el consumo (sic), el valor, ese que se llama valor de cambio o valor trabajo, no podría menos que realizarse también en su uso o consumo. Si esto es así, si el valor de uso concluye o se transforma con su uso, eso significa que el valor trabajo desaparece de nuestra vista y sensaciones en general, salvo que estemos mirando y observando vis a vis el proceso técnico involucrado. Tan pronto ocurre la transformación de la materia prima trabajada, A, por el asalariado, para la producción de la mercancía B1
, nos enfrentamos a dos modalidades de valores de uso, a dos momentos económicos: un antes y un después, y sólo nos queda entender que el valor de cambio, por trueque o dinero, sólo es una amplificación de la continuidad que caracteriza el vaciado de la energía laboral durante el tiempo de trabajo, fuera de lo cual ya sólo se puede hablar de dos (2) estados de la materia constitutiva de los bienes económicos: la materia prima precedente y el bien terminado, ambos como valores de uso cualitativamente diferentes.
Sigamos: Como sabemos, ese valor de cambio sirve para la factibilización de las transacciones mercantiles preburguesas y burguesas porque, sencillamente, las mercancías del caso "soportan" valor, aunque no son valores, pero, y es lo preocupante, según demuestra Carlos Marx, sirve también para la explicación científica de la explotación del trabajador asalariado. Sin embargo, ni aun así, ese valor soportado puede servir para que el patrono se yerga por encima de sus benefactores ni lo discrimine socialmente, ya que, a todas luces, además de explotarlo por adueñase de una buena parte del valor que le pertenece en principio al trabajador, a este termina humillando, marginando, empobreciendo y hasta incomprensiblemente, despreciando.
Y así lo hace el capitalista cuando usa esa riqueza material como un cúmulo de esos "valores de uso sociales" que soportan las mercancías, sin ser valores de cambio en sí mismos (sólo se usan como tales), puesto que sencillamente la fuerza de trabajo, a la que se le atribuye ser la fuente de valor, se usa para adecuar materias primas, convertirlas en valores de uso para la satisfacción de las correspondientes necesidades no menos técnicas, y se convierten en mercancías sólo en la medida que esos valores de uso sean canjeables por dinero e indistintamente vendibles a cualquier persona, sin importar para nada la procedencia del dinero usado como medios de pago.
Si el trabajador potencial no vende su fuerza de trabajo o no se conforma con el salario establecido, sale de la bolsa correspondiente y pasa al Ejército Industrial de Reserva, donde, a juicio de ciertos críticos de "izquierda", no solo hay trabajadores disciplinadamente prestos para suplir necesidades emergentes o coyunturales, sino también un excedente laboral estructural indemandable por quienes podrían explotarlo, y en su lugar: lo transforman en "gentes marginales", tan despectivamente reconocidos así por el Filósofo argentino Ernesto Laclau.
Buena parte de la mezquindad e indolencia de los fabricantes y comerciantes repletos de mercancías invendibles responde, ante el hambre de las personas que pasan frente a sus repletos exhibidores sin comprarles nada, precisamente, a que sus inventarios sólo albergan valores que sólo les sirven para cambiarlos por dinero, valores de cambio y no valores de uso, como tales. Sólo los compradores de esas mercancías ven y aprecian ese valor de uso que terminan cambiando por un dinero que, además de ser valor de uso para el intercambio, es valor ficticio de cambio por excelencia, salvedad hecha de monedas con valor per se. Y así también se explica la facilidad de consumo del dinero en manos de pobres y asalariados, para quienes el dinero sólo sirve como medio de pago por bienes de consumo personal, y no para "comérselo" ni atesorarlo. Como trabajador pobre, entra a la fábrica y así regresa a esta luego de consumir su paga.
Sabemos que el valor de cambio capitalista expresa el tiempo durante el cual, mediante el uso o aplicación de la fuerza de trabajo del asalariado, se realiza la adecuación de un valor de uso a otro de diferente calidad técnica, y la medida de ese tiempo permite que al nuevo valor de uso se le asigne un nuevo valor para el cambio, promediado y socialmente calculado, como si la mercancía lo poseyera a pesar de ser intransferible. Tal valor de cambio se usa para empobrecer a sus trabajadores, mientras él empresario aboya encima de sobrantes de riqueza material, al lado de atípicas manifestaciones de riqueza en algunos trabajadores no creativos, quienes, de paso, en estos análisis no pueden tomarse en cuenta por su escaso peso estadístico en cuanto al número de los que logran salir del hueco de la pobreza. Y esa conducta empobrecedora, discriminatoria y desigualitaria la asumen los propios trabajadores que ganan un mejor salario, tanto con sus colaboradores dentro de la empresa común, como con el resto de los trabajadores. Esta oprobiosa discriminación dineraria salarial es la que ha servido de base en el sistema capitalista para la absurda división de las personas entre ricos y pobres.
Y más allá de la pobreza de los más, y de la riqueza de los menos, se observa que si el trabajador potencial no vende su fuerza de trabajo, o no se conforma con el salario prestablecido por los capitalistas simplemente sale de la bolsa de trabajo y pasa al Ejército Industrial de Reserva, donde, a juicio de ciertos críticos de "izquierda", no solo hay trabajadores disciplinadamente prestos para suplir necesidades emergentes o coyunturales, sino también un excedente laboral indemandable por quienes podrían explotarlo, y en su lugar: lo transforman en "marginales", tan despectivamente reconocidos así por el "ensayista" y "politólogo" argentino Ernesto Laclau
.
En ese Ejército se está operando toda una nueva y auténtica Tercera Revolución Industrial, según hemos adelantado, y que cambiará la relación: Trabajo proletario-medios de producción. Cónfer:
http://www.aporrea.org/actualidad/a138993.html
Estas disertaciones se desarrollarán más adelante.
 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Paquetazo Revolucionario, Ejército Industrial de Reserva Sda. Parte


   Paquetazo Revolucionario, Ejército Industrial de Reserva, China y Otros Países[I], Segunda parte

Toda Revolución Socialista debe   pasar por una Revolución Laboral Integral, que auguraría un soberbio repunte económico mundial



Manuel C. Martínez M.

06/03/2012 15:52:43

 “El modo de producción de la vida material condiciona en general el desarrollo de la vida social, política e intelectual.” Carlos Marx, Contribución a la Crítica de la Economía Política, Prólogo.



La unión del proletariado mundial, una de las condiciones sine qua non para el pleno desarrollo de las fuerzas productivas y para el salto hacia la proyectada sociedad comunista, dependerá de la mayor armonía e igualdad social entre los trabajadores asalariados. No se trata de ninguna receta política sugerida por alguien a quien se le haya ocurrido ensayar arbitrariamente al respecto; no es un asunto estratégicamente diseñado, sino productivamente desprendido de las mismas condiciones y relaciones de producción.



Mal puede un técnico de excelente remuneración, pongamos por caso, considerarse   “socialmente igual” a los trabajadores y compañeros de equipo laboral cuyas remuneraciones sean   inferiores a la suya, y, de hecho, hasta la diferencia de un “pequeño” dólar viene marcando esa distancia y desunión que caracteriza al proletariado mundial. De allí que se nieguen a pertenecer a clase alguna, a pesar de hacerlo.



Los tabuladores salariales no sólo recogen los diferentes precios de cada trabajador, sino que imponen fríamente su desunión como personas. Dentro de la fábrica puede y debe reinar la mayor camaradería, pero, traspasado hacia afuera el umbral de los talleres y galpones fabriles, cada quien va por su serpentino lado hacia sus respectivos núcleos familiares, socialmente no menos diferentes que lo son sus salarios, y se olvidan o pasan inadvertido que en común nada los diferencia en la medida que son todos proletarios de una misma clase. Sus familias, viviendas, diversiones y conciencia terminan siendo consideradas como distintas entre si. [II]



Por todo eso y más, la aspirada unión proletaria también deberían comenzar por la unión de las remuneraciones para ser repartidas en alícuotas de tamaño tal que ningún trabajador se sienta disminuido frente a ningún otro, ni ninguno de ellos, superior a los demás.



Ocurre que tradicionalmente, desde que se instaló el sistema burgués de trabajo, se viene aplicando un criterio laboral, según el cual los trabajadores ganan según su particular preparación tecnociéntifica, sus grados académicos, sus destrezas personales, en fin, su efectiva productividad “personal”. El propio Marx maneja el criterio que permite calcular el salario “justo”, según la dieta mínima del trabajador en funciones, y cuando se suma ese salario al monto del plusvalor concretado en cada jornada, terminamos infiriendo que a cada trabajador se le explota según esos aportes técnicos muy personales, muy disímiles entre la masa laboral, pero esa ha sido hasta hace poco la subjetiva visión del empleador., misma que parece estar siendo reconsiderada por el capitalismo de alto rango explotador.



Esas diferentes explotaciones empresariales, diferentes tasas de ganancia, obligan a que se recurra, como Marx lo hizo, a la teórica promediación estadística social del capital variable invertido en salarios, a la promediación teórica de las ganancias logradas en todas las empresas del ramo, de todos y c/u de los sectores de la producción   involucrados en la obtención del correspondiente Producto Interno Neto (PIN). Y he ahí que nos hemos acostumbrado al error repitiendo el error.



 Veamos: El criterio salarial tecnicista equipara en calidad la mano de obra a las máquinas y equipos, las materias primas y demás componentes mercantiles; esta equiparación es forzosa o inducida y sólo responde al propio criterio capitalista que le permite   fusionar y medir en dinero su capital indistintamente de sus presentaciones físicas como valores de uso. Así lo hace, mientras divide el criterio de los trabajadores que se autoevalúan y conforman con su particular diseño técnico personal. Lejos están de mirarse como colectivos sociales; lejos de alcanzar una colectiva conciencia social.



Así, las máquinas, las herramienta, la materia prima, todas estas mercancías serían tan productivas como lo es la mano de obra, la Naturaleza. Cuando así se piensa, el capitalista ha frenado toda posibilidad de que el trabajador se sienta creador de toda esa producción, y termina convencido, por ahora, de que sólo una parte le pertenece como aporte suyo.



De allí se deriva el cálculo erróneo de una tasa de ganancia obtenida por el cociente   del capital adicional logrado en el mercado por la venta de la mercancía producida entre el capital originalmente invertido en mano de obra, a precio “justo”, más del resto del capital complementario y consumido en ella, además de los irregulares costes ilícitos que he criticado en entregas anteriores.[III] Esta versión burguesa obliga a Marx a realizar e introducir la categoría de los Precios de Producción[IV], única manera de promediar y equiparar las ganancias de todos los capitales de las distintas formas de inversión correspondientes a las distintas mercancías, unas como medios de producción, y otras como valores de consumo   terminal.



Tales precios de producción son la más genuina expresión de la desigualdad reinante entre los propios capitalistas, la de sus   particulares trabajadores y la de todos los capitalistas entre sí. Eso significa que los burgueses, razonablemente jamás se han visto como iguales ni pertenecientes a clase social alguna (si niegan   la clase obrera, se niegan como clase burguesa; suelen llamarse empresarios a secas), e igualmente, reafirmamos, los trabajadores en general no pueden considerarse integrantes de un mismo proletariado; suelen llamarse “pobres” a secas. Tales visiones retorcidas han dado pie al bagaje literario diseñado y divulgado por mil y un tecnócratas metidos a Economistas, mismos que no dudan en hacer de cada trabajador un espécimen distinto a sus compañeros de equipo, y a cada capitalista le atribuyen una personalidad especial con sus maneras y peculiaridades de hacer dinero.



Un precorolario sería: la burguesía maneja   parámetros, índices, oficios genéricos, profesiones, capitales e inversiones dinerarias, como si cada una de esas categorías literarias fueran piezas de un ajedrez: Con ello evade las  diferencias de precios de las mercancías, de los  salarios tan desiguales, y de resultas: cada empresario, cada economista, cada  técnico, cada trabajador y empresario, respectivamente, se apropian de sus personal visión del  mundo, enganchado como se halla  a su s respectivo salario  e  individualizada ganancia. Una infraestructura material diferente para cada empresario y trabajador, todo lo cual termina formando una desparramada y difusa conciencia   a s o c i a l   no menos armoniosamente diferente entre empresario y trabajador. La conciencia social se nos presenta, entonces, como una maraña de opiniones y apreciaciones subjetivas que imposibilitan la necesaria visión uniforme y de conjunto. El capitalismo aún no madura. Estas elucubraciones continuarán.

















[II] León Tolstoi, La Muerte de Ivan Ilich.


[III] Los “costes ilícitos” suplen los negados cargos por concepto de plusvalía. Cónfer: http://www.aporrea.org/imprime/a129944.html 

lunes, 5 de marzo de 2012


   Paquetazo Revolucionario, Ejército Industrial de Reserva, China y Otros Países[I], Primera parte

Toda Revolución Socialista debe   pasar por una Revolución Laboral Integral, que auguraría un soberbio repunte económico mundial



Manuel C. Martínez M.

05/03/2012 17:40:20



Sirva de módulo la República Popular de China, una formación socioeconómica o híbrido burgo-socialista, que viene practicando una profunda y viable reforma laboral desde los mismos tiempos de Mao, con claras y concretas demostraciones de éxito al ubicarse hoy como la Sda. Potencia Mundial, si no la primera, luego de recuperar plena soberanía sobre el burgués Hong Kong que mantuvo arrendado durante 100 años, según conocemos a través de su propia mediática y de los informes bursátiles y diplomáticos que nos llegan. Ese inmenso centro productivo de hombres con nuevas concepciones del mundo reforma su economía con predominio de su componente socialista, que le ha permitido doblegar y gobernar a su componente burgués; lo hace así rebajando ·socialistamente” los precios de venta, la tasa de ganancia, léase la plusvalía absoluta, sin esperar que aquella baje por “inercia”, como ortodoxa y tendenciosamente   bajaría en la sociedad pura capitalista, liberal o desenfrenada, que, por el contrario y hasta ahora viene  subiendo sus precios. Eso explicaría el permanente crecimiento del mercado chino, hasta más allá de sus fronteras políticas.



Mientras tanto y en paralelo, la rancia y retrógrada Europa, EE UU, Canadá y otras potencias capitalistas de menor giro también podrían estar planificando una revolución laboral integral sin bajones en dicha tasa, aunque prevalidas de un estricto control capitalista porque sólo así podrían salir de su fuerte y gravosa crisis actual, alargar su agonía pronosticada por Carlos Marx, más bien incrementar o sostener arriba su tasa de ganancia media, y lograr nuevas dosis de paz laboral a largo plazo. Recordemos que, en principio, toda plusvalía carece de demanda final, salvo para el ahorro burgués o acumulación que viciosamente, rexige más y más mercados rentables, y por eso satura sus inventarios con invendibles.[II] Digresión: Desde hace años vengo sugiriendo la obligación que debería tener el comercio de “liquidar” sus inventarios periódicamente para dar salida forzosa a las mercancías “frías” durante determinable tiempo, pereciendo, obsoletándose, destiñéndose y/o biodegradándose en sus exhibidores y depósitos correspondientes perdiendo inútilmente su preciosa pareja de valores de uso y cambio.



Retomando el tema de hoy, para llevar a cabo semejante revolución industrial (la Tercera, en orden de ocurrencia)[III] los países de este novísimo ensayo   económico en el propio escenario de los acontecimiento (in situ), ya no recurrirán a mayor desempleo de mano de obra y su remplazo por máquinas (las primeras revoluciones industriales), sino a un remplazo de   mano de obra ocupada y altamente remunerada por la desempleada y   menos asistida por el sistema. Esto significa que podría mantener “fijo” el capital variable, que transformaría una mayor cantidad de medios de producción, gracias a   una novísima reconfiguración de la composición orgánica del capital, repartido, pues, en un mayor volumen cuantitativo de mano de obra que desarrollaría explosivamente la relación productiva entre fuerza de trabajo viva y los medios de producción, y con ello consecuencialmente se catapultaría cualquier Producto Interno Bruto (PIB).



Como lo que crea la riqueza de las naciones no es el dinero pagado ni invertido, sino el capital, vale decir,  la mano de obra asalariada  ocupada en funciones manufactureras o creativas, este “paquetazo revolucionario” enlazado con  la distribución del capital, ya no practicada entre c. constante y c. variable, sino   entre todo el proletariado, con inclusión preferencial del Ejército Industrial de Reserva (EIR), alteraría la convencional composición orgánica tradicional burguesa a fin de generar más ganancia, aminorar  los cuadros de miseria derivados del desempleo crónico y minimizaría los perversos efectos de las periódicas crisis económicas tan intrínsecas al sistema económico que nos ocupa.



Todo eso esto demostraría que el EIR no es sólo un depósito de mano de obra que sirve para suplir eventuales necesidades de fuerza de trabajo y alimentarse con deshechos humanos, eufemísticamente llamados “marginales”, según la versión del argentino Ernesto Laclau. Estas disertaciones continuarán.





jueves, 1 de marzo de 2012

Conciencia Social y Defensa Social




Indignados y Dignificados (1)
El Manifiesto Comunista y las inferencias de Marx y Engels sobre Conciencia y Defensa Social 



Manuel C. Martínez M.

jueves 1 de marzo de 2012

El ensayo socialista soviético (URSS) arrancó en el año 1922 con 4 países para luego perfeccionarse a 15 o más sovietizados, mediante un proceso de unión progresiva de los trabajadores (obreros y campesinos) de avanzada pertenecientes a algunos países euroasiáticos desenganchados de las garras del idealismo feudal y burguesista, una unión rural y proletaria que evadió la Europa Occidental la cual se mantuvo en sus trece y continúa haciéndolo hasta el presente cuando la tasa de ganancia empieza su caída mundial en picado y ya la alternativa capitalista para ampliar el mercado mundial no es ni puede ser otra que la pauperación de la clase media que se ha arrogado excluyentemente una mejor parte de la plusvalía arrancada a todo el proletariado mundial (2), con cargo a las ingentes masas de miserables proletarios, ex proletarios, conocidos en bloque como lumpen, y los lumpemproletario a quienes despectivamente y acientíficamente se les atribuye una falsa conciencia social y hasta su carencia de ella (3). 



Digamos que la URRS saltó desde dos -2- modos, del burgués incipiente y del feudal de vieja raigambre, al novísimo socialismo científico (4). Logró unir al campesinado con los proletarios fabriles, suerte de uniformación de los modos salientes. Esa unión popular de los trabajadores del campo y la ciudad, simbolizada respectivamente con la hoz y el martillo de campesinos y "obreros", no contó con la uniformidad de criterios, de conciencia ni visión, del proletariado euroccidental frente a la clase burguesa porque esta, en su "defensa social" ha fomentado la conciencia, gracias a la cual se induce el falaz criterio de una dicotomía maniqueísta, y hace ver al mundo que es factible un "capitalismo bueno" al lado de uno malo, como si se tratara de dos -2- voluntades empresariales
(5).



Ocurre que el segmento técnicamente más desarrollado y mejor remunerado de los trabajadores es sencillamente usado por la burguesía de la Cercana Europa para mantener dividida la opinión del bloque proletario de cada país y cada continente. Esta es una razonable explicación de porqué Marx y Engels, lejos de invitar a revoluciones prematuras contra la burguesía, abogaba por una resistencia laboral contra las pésimas y retrógradas condiciones capitalistas, como única forma de precipitar la revolución socialista a través de la unión de los proletarios del mundo (6), cuya cristalización parece estar actualmente presentando sus necesarios prolegómenos mundiales. Ahí están los indignados en franco proceso de depauperación a millón, condición necesaria para adquirir una conciencia social verdaderamente revolucionaria en su correcto sentido marxista, a cambio de su actual "defensa social".

(3)  Cuando la Literatura Occidental-la que leo y aquí llega_ afirma que el lumpemproletario carece de conciencia social, se trata de una mentira; ella niega la capacidad potencial de cualquier persona para desarrollarse alguna vez. No existe conciencias adquiridas ni carencia de ellas. Su tenencia responde a un proceso cultural que va cubriendo sus fases a través de maduraciones en el fragor de la lucha laboral, del trabajo mismo. Obviamente, quien no ha luchado o trabajado jamás, mal puede conocer nada ni tener nada en su cónica cabecita “donfulgenciana”.
 El trabajo es la fuente de la conciencia social, y si una porción del proletario se aburguesa, lo hace por sufrir una forma patológica de conciencia que, a propósito, es la que caracteriza y adolecen   los escuálidos venezolanos y   los hoy llamados “indignados” de la rancia Europa Occidental. Ahora, que de lo que se trata es del desarrollo de las fuerzas productivas en un monobloque mundialista, porque mientras haya ignorantes, esclavos, vasallos y ociosos, no podría activarse el potencial que alcanza toda al sociedad con su trabajo de consuno, en grupos, en grandes masas, cosas así, única manera segura de tener éxito cualquier ensayo socialista, rumbo al Comunismo de más allá. Es una verdad “científica” que la burguesía carece de conciencia por definición ya que ella no trabaja; lo que tiene es “defensa social”.
(4)   Curiosamente, el adjetivo “científico” debe acompañar inseparablemente al “socialismo marxista y leninista” porque las literaturas política y económica burguesas suelen omitirlo   cuando pretenden “vender” su gato por liebre, y se limitan a confundirlo con el socialismo vulgar de los tiempos premarxistas. 
[5] Por lo demás, la conciencia social uniforme lucha contra la tremenda desigualdad social que caracteriza el “desarrollo desigual y combinado” de todos los mercados del mundo, según la   genial ley filosófica descubierta por Lenin. Esa desigualdad del capitalismo es virtualmente ineluctable dentro del burguesismo por cuanto en este coexisten capitalistas con diferentes grados de tecnología o composición orgánica del capital. Cónfer:

(6)    Marx manejó la tesis de un proletariado que podría “acortar el período de gestación y atenuar los dolores del parto”. Cónfer: Carlos Marx, El Capital, Prefacio de la Primera Edición Alemana. Cartago. Contra de esa sugerencia, Lenin se esforzó por dar el salto al Socialismo, y ya conocemos sus resultados para el año 1991, a pesar de estar él mismo consciente, contradictoriamente,  de que las condiciones mundiales estaban para ese entonces más desiguales que ahora en materia de conciencia social.

 

lunes, 27 de febrero de 2012

sábado, 25 de febrero de 2012

FLORES SALTARINAS NATURALES


Sirva ese marquito
teórico y preambular para hacerles saber a mis lectores que recientemente (01-04-1988), cuando me hallaba en labores de jardinería tropecé con unos *embriones florales*, de origen leguminoso. Tales cuerpecitos aparentemente se movían por sí solos mediante saltos erráticos de determinada periodicidad y altura decreciente. Opté por denominarlos FLORES SALTARINAS, luego que descubrí la causa de su exógena motricidad, y a partir de entonces han despertado interés y curiosidad en muchas personas. En esta labor investigativa conté con la colaboración del Ing. Pedro González, y la de profesor y Botánico Baltazar Trujillo, jubilado de la Universidad Central de Venezuela, Facultad de Agronomía, Maracay, Venezuela. Muchos Agrónomos y Entomólogos mostraron interés en rastrear la posible literatura existente sobre esta característica mecánica de la papilionácea en cuestión. Los embriones pertenecen al Roble americano (Platymiscium polystachum).

El fenómeno en sí sirve para ilustrar cómo, supuestamente, se desenvuelven algunos movimientos intermoleculares en una masa gaseosa enrarecida o en el de las interacciones nucleares.

Efectivamente, el motor del movimiento de mis flores saltarinas es un insecto, familia Curculionidae, género Apion, y cuyos huevos deposita periódica y anualmente en los embriones florales; la floración es abortada y finalmente el embrión termina desarrollándose a expensas del nutriente germinal. Durante su crecimiento larvario el insecto adopta contorsiones de espirales comprimidas que luego se intensan bruscamente, golpean el cascaron que le sirve de cuna y por reacción se producen los saltos que me permitieron bautizar al al fenómeno en cuestión.

Y ese descontorsionamiento
es en sí mismo interesante: Si, porgamos por caso, el mismísimo *Superman* es encerrado en un bidón debidamente tapado, él no podría elevarse habida cuenta que cuando se apoyara para tomar impulso lo haría sobre el piso bidón y este forzosamente no tendría el necesario punto de apoyo fuera de sí. Con las F. S. ocurre que el cascarón del embrión floral que le sirve ahora de cuna al insecto es de forma ovoidal, y los golpes que las distensiones provocan lo hacen sobre uno de los extremos del eje mayor, lo que supone un desbalance que termina devolviéndose hacia el otro extremo y consecuencialmente produce el salto ora desde una punta, ora desde la otra.

P.D.: Con esta Sadelas hice un fallido e ignorado llamado al Pedagógico de Maracay y al Instituto de Botánica de la U.C.V., en búsqueda de esfuerzos colectivos para terminar esta investigación privada. Sigo esperando su respuesta. Esto nos revela que de investigadores tenemos muy poco, que estas las partidas presupuestrias ad hoc  se van a los bolsillos burocráticos enquistados en esas universidades, con las rara avis del caso.La rama de investigación no ha pasado de ser un motivo y   medio adicionales de clinetlismo político contributivo de la malversacióbn de la Renta Petrolera venezolana.  Los investigadors verdaderos, los que habitan en el parque Henri Pitière, por ejemplo, se reservan sus preciosos resultados que, amanera de espionaje científico, vienen realizando desde los tiempos mismos el pionero en esta práctica: el afamado y alabado Alejandro de Humbolt.
P.D.2:  En esta vía de Internet hallé que el motor que mueve esa yemas florales se llama "autocoria".

viernes, 24 de febrero de 2012

Tercera Revolución Industrial Verdadera

La Verdadera Tercera Revolución Industrial

La revolución de la Organización Laboral Macroeconómica del empresariado burgués


Manuel C. Martínez M.

24/02/2012 20:19:37


 

Pasamos a las siguientes observaciones sobre el afamado Noam Chomsky, muy reconocido como "verdadero pensador de nuestro tiempo", según el francés Guy Sorman: "Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo", Seix Barral, 1992, Planeta Colombiana Editorial S.A. Tal excerpta es un pase de lista de la muestra de pensadores recogidos por este escritor que nos marca la acera donde se hallan él y sus "pensadores", en su mayoría salidos de las exquisitas academias burguesas euronorteamericanas.


Observación preliminar: Las negrillas altas y cursivas me pertenecen y representan mis observaciones interlineadas:


"camino imperial


La decadencia de EE.UU. en perspectiva, II parte


Autor: Noam Chomsky/Tom Dispatch

Fecha de publicación: 21/02/12




En los años de consciente, auto-infligida decadencia en el país, las "pérdidas" siguieron aumentando en otros sitios. En la última década, por primera vez en 500 años, Suramérica ha emprendido pasos exitosos para liberarse de la dominación occidental, otra pérdida seria. La región ha progresado hacia la integración, y ha comenzado a encarar algunos de los terribles problemas internos de sociedades gobernadas por elites en su mayor parte europeizadas, pequeñas islas de extrema riqueza en un mar de miseria. También se han librado de todas las bases de EE.UU. y de controles del FMI.- Impostura sin tapujo alguno, según nos informa la mediática sobre las bases norteamericanas colombianas de reciente instalación y multiplicación (gobierno del Presidente Uribe)

Una organización recientemente formada, CELAC, incluye a todos los países del hemisferio con la excepción de EE.UU. y Canadá. Si realmente funciona, será otro paso en la decadencia de EE.UU., en este caso en lo que siempre ha considerado como su "patio trasero".


Incluso más seria sería la pérdida de los países de MENA –Medio Oriente/Norte de África– que han sido considerados por los planificadores desde los años cuarenta como "una estupenda fuente de poder estratégico, y una de las mayores preseas materiales en la historia del mundo". El control de las reservas energéticas de MENA generaría "un sustancial control del mundo", en las palabras del influyente consejero de Roosevelt, A.A. Berle.


Sin duda, si las proyecciones de un siglo de independencia energética de EE.UU. basada en recursos energéticos norteamericanos resultaran ser realistas, la importancia de controlar MENA disminuiría en algo, aunque probablemente no en mucho: la preocupación principal ha sido siempre el control más que el acceso. Sin embargo, las probables consecuencias para el equilibrio del planeta son tan ominosas que la discusión puede ser en gran parte un ejercicio académico.


La Primavera Árabe, otro evento de importancia histórica, puede presagiar por lo menos una "pérdida" parcial de MENA. EE.UU. y sus aliados han hecho lo posible por impedir ese resultado – hasta ahora con considerable éxito. Su política hacia las revueltas populares se ha ajustado de cerca a las líneas directivas estándar: apoyar a las fuerzas más sensibles a la influencia y el control de EE.UU.


 

 

 

Los dictadores preferidos son apoyados mientras puedan mantener el control (como en los principales Estados petroleros). Cuando ya no es posible, son descartados y se trata de restaurar el antiguo régimen en la mayor medida posible (como en Túnez y en Egipto). El patrón general es familiar: Somoza, Marcos, Duvalier, Mobutu, Suharto, y muchos otros. En un caso, Libia, las tradicionales tres potencias imperiales intervinieron mediante la fuerza a fin de participar en una rebelión para derrocar a un dictador mercurial y poco fiable, abriendo el camino, como se espera, a un control más eficiente de los ricos recursos de Libia (primordialmente el petróleo, pero también el agua, de particular interés para las corporaciones francesas), a una posible base para el Comando África de EE.UU. (limitado hasta ahora a Alemania) y a la inversión de la creciente penetración china. En lo que respecta a la política, ha habido pocas sorpresas.


Crucialmente, es importante reducir la amenaza de una democracia que funcione, en la cual la opinión popular pueda influencia significativamente la política. Esto, de nuevo, es rutina, y es bastante comprensible. Una mirada a los estudios de opinión pública realizados por agencias de sondeo en los países de MENA explica fácilmente el temor occidental a una auténtica democracia, en la cual la opinión pública influencie significativamente la política. Una verdad subrepticia, muy posiblemente cargada de subliminalidad imperialista, digamos que acalla el objetivo principal del Capitalismo Mundial vigente, vale decir: La verdadera neorrevolución, o Tercera Revolución Industrial Organizativa del Proletariado. Ella se halla en pleno proceso formativo, y es viable por gobiernos (del mismo Estado burgués, administrador de los fondos burgueses, según Carlos Marx- Manifiesto el Partido Comunista, un día como hoy, 1847) capaces de redistribuir la renta nacional entre las masas ya pauperizadas y la hasta ahora ya privilegiada y elitista clase media de creciente y elevado costo salarial (clase de los escuálidos, en el argot venezolano venezolano). Sirva esta entrega de modesto homenaje al científico "liberalista" de la Política Universal más leído y mal leído y cuestionado y admirado y respetado y odiado de todos los tiempos, luego de ciento sesenta y cuatro (164) años.

La mal llamada Tercera Revolución Industrial (sic) o de la "Inteligencia emocional" no ha pasado de ser otro de los trillados artilugios ideológicos o idealistas del apologismo burgués y de los Economistas posclásicos o vulgares. Es una ratificación errónea de las versiones schumpeterianas, según las cuales, los empresarios capitalistas han sido y serían una suerte de elegidos de "dios" con un cerebro especialísimo cuya configuración neuronal y visceral es tal que lo hace un ávido e insaciable buscador de riqueza creada por terceros, poderosamente impedido para tirarle un palo al PIN de cada día.
http://www.elblogsalmon.com/economistas-notables/economistas-notables-joseph-schumpeter

 

Israel y el Partido Republicano

Consideraciones semejantes se trasfieren directamente a la segunda preocupación importante planteada en la edición de Foreign Affairs citada en la primera parte de este artículo: el conflicto Israel-Palestina. Será difícil mostrar con más claridad el temor a la democracia que en este caso. En enero de 2006, hubo una elección en Palestina, calificada de libre e imparcial por monitores internacionales. La reacción instantánea de EE.UU. (y claro está de Israel), y Europa lo siguió cortésmente, fue imponer duras sanciones a los palestinos por haber votado de manera equivocada.

No es ninguna innovación. Está perfectamente de acuerdo con el principio general y nada sorprendente reconocido por los expertos dominantes: EE.UU. apoya la democracia si, y solo si, el resultado está de acuerdo con sus objetivos estratégicos y económicos, la conclusión lastimera del neo-reaganita Thomas Carothers, el más cuidadoso y respetado analista experto de las iniciativas de "promoción de la democracia". Mal podría EE UU admitir otro resultado sin que se halle en tela de juicio su imperialidad como representante principal de la clase burguesa mundial. La democracia es clasista per se, nacieron sus ideas en la Grecia esclavista de Aristóteles, Sócrates, Platón, aunque etimológica, abstracta y semánticamente signifique otra cosa en la teoría literal. Los nombres no necesariamente reflejan simétricamente ese contenido que por abstracción hallamos en los diccionarios burgueses.

 

De un modo más general, durante 35 años EE.UU. ha encabezado el campo negacionista sobre Israel-Palestina, bloqueando un consenso internacional que pide una solución política en términos demasiado conocidos como para que requieran repetición. El mantra occidental es que Israel busca negociaciones sin condiciones previas, a lo que se niegan los palestinos. Lo contrario es más exacto. EE.UU. e Israel exigen precondiciones estrictas que, además, han sido elaboradas para asegurar que las negociaciones conduzcan a una capitulación palestina sobre temas cruciales, o a ninguna parte.

La primera condición previa es que las negociaciones deben ser supervisadas por Washington, lo que tiene tanto sentido como exigir que Irán supervise la negociación de conflictos entre suníes y chiíes en Iraq. Las negociaciones serias tendrían que tener lugar bajo los auspicios de alguna parte neutral, preferiblemente una que goce de un cierto respeto internacional, tal vez Brasil. Las negociaciones tratarían de resolver los conflictos entre los dos antagonistas: EE.UU./Israel por una parte, y la mayor parte del mundo por la otra.

La segunda condición previa es que Israel debe tener libertad para expandir sus asentamientos ilegales en Cisjordania. Teóricamente, EE.UU. se opone a esas acciones, pero con un ligerísimo tirón de orejas, mientras sigue suministrando apoyo económico, diplomático y militar. Cuando EE.UU. tiene algunas objeciones limitadas, impide con gran facilidad las acciones, como en el caso del proyecto E-1 para vincular Gran Jerusalén con la ciudad de Ma’aleh Adumim, dividiendo prácticamente en dos Cisjordania, una altísima prioridad para los planificadores israelíes (de todo el espectro), pero provocando algunas objeciones en Washington, por lo que Israel ha tenido que recurrir a medidas tortuosas para mermar el proyecto.

El fingimiento de oposición llegó al nivel de farsa en febrero pasado cuando Obama vetó una resolución del Consejo de Seguridad que pedía la implementación de política oficial de EE.UU. (agregando también la observación no polémica de que los propios asentamientos son ilegales, a diferencia de su expansión). Desde entonces se ha hablado poco de la terminación de la expansión de asentamientos, que continúa, con una provocación premeditada.

Por lo tanto, mientras representantes israelíes y palestinos se preparaban para reunirse en Jordania en enero de 2011, Israel anunció nuevas construcciones en Pisgat Ze’ev y Har Homa, áreas de Cisjordania que considera que se encuentran dentro del área considerablemente expandida de Jerusalén, anexada, cubierta de asentamientos y construida como capital de Israel, todo en violación de órdenes directas del Consejo de Seguridad. Otras acciones incluyen el mayor plan de separar los enclaves que le puedan quedar a la administración palestina del centro cultural, comercial y político de la vida palestina en la antigua Jerusalén.

Es comprensible que los derechos palestinos deban ser marginados en la política y el discurso estadounidense. Los palestinos carecen de riqueza y de poder. No ofrecen prácticamente nada a los intereses políticos de EE.UU.; de hecho, tienen valor negativo, son una molestia que moviliza a "la calle árabe".

Israel, al contrario, es un valioso aliado. Es una sociedad rica, con una industria de alta tecnología sofisticada, en gran parte militarizada. Durante décadas, ha sido un altamente apreciado aliado militar y estratégico, en particular desde 1967, cuando hizo un gran servicio a EE.UU. y a su aliado saudí al destruir el "virus" nasserista, estableciendo la "relación especial" con Washington en la forma que ha persistido desde entonces. También es un centro creciente para inversiones de alta tecnología de EE.UU. De hecho, las industrias de alta tecnología, y particularmente militares, en los dos países están estrechamente vinculadas.

Aparte de semejantes consideraciones elementales de política de gran potencia, hay factores culturales que no deben ser ignorados. El sionismo cristiano en Gran Bretaña y en EE.UU. precedió de largo al sionismo judío, y ha sido un significativo fenómeno elitista con claras implicaciones políticas (incluida la Declaración Balfour, que se basó en él). Cuando el general Allenby conquistó Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial, fue aclamado en la prensa estadounidense como Ricardo Corazón de León, quien había finalmente vencido en las Cruzadas y expulsado a los paganos de Tierra Santa.

El siguiente paso fue que el Pueblo Elegido volviera a la tierra que le fuera prometida por el Señor. Articulando un punto de vista común de la elite, el secretario del Interior del presidente Franklin Roosevelt, Harold Ickes, describió la colonización judía de Palestina como un logro "sin igual en la historia de la raza humana". Semejantes doctrinas encuentran fácilmente su lugar dentro de las doctrinas providencialistas que habían sido un fuerte elemento en la cultura popular y de la elite desde los orígenes del país: la creencia en que Dios tiene un plan para el mundo y que EE.UU. lo está realizando bajo guía divina, como es articulado por una larga lista de personajes destacados.

Por otra parte, el cristianismo evangélico es una importante fuerza popular en EE.UU. Más hacia los extremos, el cristianismo evangélico del Fin de los Tiempos también tiene un enorme alcance popular, vigorizado por el establecimiento de Israel en 1948, revitalizado aún más por la conquista del resto de Palestina en 1967 – todas señales de que se acercan el Fin de los Tiempos y la Segunda Venida.

Estas fuerzas se han vuelto particularmente significativas desde los años de Reagan, ya que los republicanos han abandonado la pretensión de ser un partido político en el sentido tradicional, mientras se dedican en virtual formación uniforme a servir a un ínfimo porcentaje de súper ricos y al sector corporativo. Sin embargo, el pequeño electorado que es servido primordialmente por el partido reconstruido no puede proveer votos, de modo que se han vuelto a otra parte.

La única alternativa es movilizar tendencias que siempre han estado presentes, aunque raramente como una fuerza política organizada: primordialmente nativistas que tiemblan de miedo y odio, y elementos religiosos que son extremistas según estándares internacionales, pero no en EE.UU. La principal tendencia del capitalismo es hacia la pauperización generalizada de toda la masa obrera del mundo ocupado por empresas burguesas. Tal es el caso de los movimientos actuales proletarios suramericanos y centroamer, y que, en armonía coherente con los proletarios de la rancia Europa Occidental, conforman la gran masa proletaria mundial que hoy rompe con la contrata obrero-patronal tradicional, los unos para salir de la miseria, y los otros para conservar las mejoras económicas que han estado masoquistamente disfrutando su explotación burguesa a espaldas de los proletarios peor explotados en todo el continente americano, africano, y de Europa Oriental . Los obreros de la nueva generación remplazan los activos de ahorita; estos perderán privilegios y engrosarán el "Ejército Industrial Jubilado", serán sacado del mercado laboral, y aquellos ascenderán al nuevo status económico que brida todavía un sistema que, según Marx, no se extinguirá mientras haya ganancias suficientes para industriales, comerciantes, financistas, sindicalistas y burocracia parasitaria que sepa proteger y administrar la renta de la burguesía y su capital dinerario, sus reservas de medios de producción.

Un resultado es la reverencia por supuestas profecías bíblicas, de ahí no solo el apoyo a Israel y sus conquistas y expansión, sino un amor apasionado por Israel, otra parte fundamental del catequismo que debe ser entonado por candidatos republicanos – y demócratas, de nuevo, no demasiado lejos.

Dejando de lado estos factores, no hay que olvidar que la "Anglosfera" – Gran Bretaña y sus retoños – consiste de sociedades de colonos, que surgieron de las cenizas de poblaciones indígenas, reprimidas o virtualmente exterminadas. Las prácticas del pasado deben haber sido básicamente, en el caso de EE.UU., incluso ordenadas por la Divina Providencia. Por lo tanto a menudo existe una simpatía intuitiva por los hijos de Israel cuando siguen un camino semejante. Pero primordialmente prevalecen los intereses geoestratégicos y económicos, y la política no está grabada en piedra.

La "amenaza" iraní y el tema nuclear

Finalmente consideremos el tercero de los principales temas encarados en los periódicos del establishment citados anteriormente, la "amenaza de Irán". Entre las elites y la clase política es considerada generalmente como la amenaza primordial para el orden mundial – aunque no entre las poblaciones. En Europa, los sondeos muestran que se considera a Israel como la principal amenaza para la paz. En los países del MENA, este estatus es compartido con EE.UU., hasta el punto que en Egipto, en vísperas del levantamiento de la Plaza Tahrir, un 80% pensaba que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. Los mismos sondeos establecieron que solo un 10% considera que Irán constituye una amenaza – a diferencia de los dictadores gobernantes, quienes tienen sus propias preocupaciones.

En EE.UU., antes de las masivas campañas propagandísticas de los últimos años, una mayoría de la población estaba de acuerdo con la mayor parte del mundo en que, como firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear, Irán tiene derecho a enriquecer uranio. E incluso ahora, una gran mayoría está a favor de medios pacíficos para tratar con Irán. Incluso existe una fuerte oposición a una participación militar si Irán e Israel estuvieran en guerra. Solo un cuarto considera que Irán sea de alguna manera una preocupación importante para EE.UU. Pero no es poco usual que haya una brecha, a menudo un abismo, que divide a la opinión pública y la política.

¿Por qué, exactamente, se considera a Irán como una amenaza tan colosal? La pregunta es poco discutida, pero no es difícil encontrar una respuesta seria – aunque no, como de costumbre, en los pronunciamientos febriles. La respuesta mejor documentada es provista por el Pentágono y los servicios de inteligencia en sus informes regulares al Congreso sobre la seguridad global. Informan que Irán no plantea una amenaza militar. Sus gastos militares son muy bajos incluso según los estándares de la región, minúsculos, claro está, en comparación con EE.UU.

Irán tiene poca capacidad para desplegar fuerza. Sus doctrinas estratégicas son defensivas, diseñadas para disuadir una invasión durante suficiente tiempo para quela diplomacia solucione los problemas. Si Irán desarrollara una capacidad de armas nucleares, informan, formaría parte de su estrategia de disuasión. Ningún analista serio cree que los clérigos gobernantes estén ansiosos de ver que su país y sus posesiones sean vaporizados, la consecuencia inmediata de que llegaran incluso cerca de iniciar una guerra nuclear. Y es apenas necesario mencionar las razones por las cuales cualquier dirigencia iraní estaría preocupada por la disuasión, bajo las circunstancias existentes.

No cabe duda de que el régimen es una seria amenaza para gran parte de su propia población – y desgraciadamente, no se puede decir que sea un caso único desde ese punto de vista. Pero la amenaza primordial para EE.UU. e Israel es que Irán pueda estorbar su libre ejercicio de violencia. Otra amenaza es que los iraníes buscan evidentemente extender su influencia a los vecinos Iraq y Afganistán, y también más lejos. Esos actos "ilegítimos" son llamados "desestabilizadores" (o algo peor). Al contrario, la imposición por la fuerza de la influencia sobre la mitad del mundo contribuye a la "estabilidad" y al orden, de acuerdo con la doctrina tradicional de quién es el dueño del mundo.

Tiene mucho sentido el intento de impedir que Irán se sume a los Estados con armas nucleares, incluidos los tres que se han negado a firmar el Tratado de No Proliferación –Israel, India y Pakistán– todos los cuales han recibido ayuda de EE.UU. para el desarrollo de armas nucleares y siguen recibiendo esa ayuda. No es imposible acercarse a ese objetivo por medios diplomáticos pacíficos. Una actitud, que goza de abrumador apoyo internacional, es emprender pasos significativos hacia el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente, incluidos Irán e Israel (aplicado también a fuerzas de EE.UU. desplegadas en el área); mejor todavía si se extiende al Sur de Asia.

El apoyo para tales esfuerzos es tan fuerte que el gobierno de Obama se ha visto obligado a aceptar formalmente, pero con reservas, que: crucialmente, el programa nuclear de Israel no debe ser colocado bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y que no se debe pedir a ningún Estado (lo que quiere decir EE.UU.) que divulgue información sobre "instalaciones y actividades nucleares de Israel, incluida información relacionada con anteriores transferencias nucleares a Israel". Obama también acepta la posición de Israel de que toda propuesta semejante debe estar condicionada a un acuerdo de paz exhaustivo, que EE.UU. e Israel pueden seguir retardando indefinidamente.

Este estudio no se aproxima en nada a ser algo exhaustivo, sobra decir. Entre tópicos importantes que no son considerados es el cambio en la política militar de EE.UU. hacia la región Asia-Pacífico, con las nuevas adiciones al inmenso sistema de bases militares que tiene lugar ahora mismo, en la Isla Jeju frente de Corea del Sur y en el Noroeste de Australia, todos elementos de la política de "contención de China". Estrechamente relacionado está el tema de las bases de EE.UU. en Okinawa, a las que se ha opuesto acremente la población durante muchos años, y una continua crisis en las relaciones EE.UU.-Tokio-Okinawa.

Revelando lo poco que han cambiado las presunciones fundamentales, analistas estratégicos estadounidenses describen el resultado de los programas militares de China como un "clásico ‘dilema de seguridad’ por lo cual programas militares y estrategias nacionales consideradas defensivas por sus planificadores son vistos como amenazadores por el otro lado", como escribe Paul Godwin del Foreign Policy Research Institute. El dilema de la seguridad aparece respecto al control de los mares frente a las costas de China. EE.UU. considera su política de control de esas aguas como "defensiva", mientras China la ve como amenazante. Ni siquiera es imaginable un debate parecido respecto a las aguas costeras de EE.UU. Este "clásico dilema de seguridad" tiene sentido, de nuevo, sobre la base de la presunción de que EE.UU. tiene derecho a controlar la mayor parte del mundo, y que la seguridad de EE.UU. requiere algo que se acerca al control absoluto del globo.

Mientras los principios de la dominación imperial han experimentado poco cambio, la capacidad de implementarlos ha disminuido considerablemente a medida que el poder se ha distribuido más ampliamente en un mundo que se diversifican. La nueva y revolucionaria organización de la mano de obra, hasta ayer selectiva e individualista, hoy se empieza a configurar u organizar en bloques masivos de proletarios, los de menor costo dejarán más ganancias, y los mejor pagados sufrirán mermas en sus remuneraciones globales. Ciertamente, los precipuos principios capitalistas no cambian: Máxima ganancia con empleo de menor capital, y despliegue abierto de ese "liberalismo" que hoy se le atribuye despectivamente a la burguesía de alto giro, pero cuyo pionero y máximo defensor fue, paradójicamente, Carlos Marx, habida cuenta de que él hipotetizó una sociedad liberada absolutamente del yugo estatal. El comunismo, como forma de vida sucesor del capitalismo verá y conocerá la prescindibildad de una burocracia que, por eficiente y eficaz que sea, siempre supondrá una sobrecarga para el pueblo directamente trabajador. El Estado, por supuesto, se extinguirá con el desenvolvimiento pleno de la fase transicional socialista, pero mientras tanto seguirá jugando un importantísimo papel para evitar anarquías de producción e interrupciones del proceso social de relevo. Hoy será más importante que ayer proteger la propiedad privada mientras esta siga resultando rentable para la clase burguesa, lo será balancear los abusos del burgués desenfrenado, y de las protestas salariales que necesariamente seguirá practicando un proletariado que robustecerá su lucha hasta "enterrar" definitivamente a sus opresores Observación: No se refiere al entierro físico de nadie, sino a su actividad mercantil como explotador de asalariados.

Las consecuencias son muchas. Es, sin embargo, muy importante recordar que –por desgracia– ninguna disipa las dos oscuras nubes que se ciernen sobre toda consideración de orden global: la guerra nuclear y la catástrofe medioambiental, que amenazan ambas la decente supervivencia de la especie.

Al contrario, ambas amenazas con siniestras, y aumentan.

………….

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas que son éxitos de ventas. Sus últimos libros son

Making the Future: Occupations, Intervention, Empire, and Resistance, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos de los años cincuenta hasta la actualidad, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects.

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144943

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144942

Copyright 2012 Noam Chomsky

Fuente:
http://www.tomdispatch.com/post/175503/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_imperial_hegemony_and_its_discontents/#more"

Tomado de APORREA.org.


 

 

 

 

Venezuela, 21 de Febrero de 2012